Me siento realmente estupida pensando así, oh, de nuevo, he vuelto a caer. Me gusta esto, si, realmente me gusta, mi manera de pensar, aveces, me gusta, pero no puedo evitar sentir ese remordimiento, esa angustia. No. Es inevitable no sentirla así de potente, pero mi deber es acostrumbrarme. Es algo muy fuerte que me golpea, algo que me clava en la espalda y en mi estómago, haciendo palpitar el lugar del golpe.
Se rompió la hoja, sin querer, se rompió. Que ridículo es esto de la metáfora, siendo que cada uno ede ocupar su propio idioma, que ridículo esto del destino. Mi cabeza se parte en dos, meses sintiendo esto, pero sin embargo, no hago nada por impedirlo haciendo que el dolor continue en mi subconciente hasta llevarlo a mis sueños, permitiendo que cada dolor mortifique mis sueños.
Para mi, esto es así. No debo cambiarlo, porque este es mi destino. Y nuevamente se escuchan los gritos incocientes del pasado quejandose de todo y todos. Estoy aqui, sin hacer nada por cambiar esto que SI deseo cambiar, al menos eso creo. Hace frío, mi dedos estan manchados de pintura acrílica negra y la cabeza me pica a causa del nerviosismo.
De nuevo, llegan gritando, sus voces de murmullo, llegan gritando a causa de la rabia y el odio. Lo mismo que se siente en este aire, perosus gritos son mas fuertes y mas desgarradores, haciendo que me asuste al igual que a ellos. Es momento de callarse y escuchar, es momento de sentir y ver, es momento de creer. Si. De creer en algo nuevo que se avecina, como una tormenta, de esas qe me gustan. Esas tormentas que sólo es tuya y de nadie más, esa tormenta la haces tuya.
Ahora, nuevamente, vuelve el remordimiento que no me deja en paz, tal ves es ese misterioso cambio de mi actitud, ¿rebledía? No lo creo. No me gusta la rebeldía, pero, por un lado, me siento reblede. Se siente este dolor palpitante en mis sienes, que no me dejan ver. Quiero recuperar eso que se llama esperanza.
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